Ya en Hong Kong y tras empezarme a entender con el metro de aquí, he conseguido una habitación, con intimidad total, sólo la comparto con 11 personas más, no me voy a sentir solo la verdad jajaja.
Corriendo he ido a ver como anochecía a lo alto de la montaña Victoria. Como yo no era el único con ese pensamiento he tardado más de media hora de cola en coger el tren que te lleva a lo alto, cuando he llegado ya no estaba el sol, había luz pero no sol. En ese momento se han empezado a encender los neones de los edificios y poco más tarde hubo un juego de luces, así es Hong Kong...
Mañana ire a ver el gran Buda que hay en la isla de Lantha y a callejear un poco y despededirme del viaje que empieza a tocar su fin...
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